Salud

¡Hola a tod@s¡ ¿Qué tal estáis? Este es un nuevo post dedicado a la salud, tema sobre el que estoy investigando mucho últimamente. En un post anterior La Salud, queremos es para mí, os daba mi opinión al respecto. Hoy os hablo sobre la autocuración, capacidad real que tiene el cuerpo de autocurarse y que tod@s, como poseedores de ese poder, deberíamos de conocer.

Cuando sentimos dolor, es el propio cuerpo que nos está avisando de que algo va mal. Puede ser a nivel físico, emocional o mental. No tiene porqué ser en uno solo de estos ámbitos. Pero muchas de las veces hacemos oídos sordos a esos avisos y vamos tirando del hilo y vamos des-cuidando nuestro estado natural de bienestar. Tomamos como habitual que nos moleste algo y buscamos la solución más cómoda y rápida fuera. En la medicina convencional y/o en otras terapias alternativas. Es lo que hace gran parte de la sociedad. Y en la mayoría de los casos es porque no nos han explicado otras formas de sanar. Lo vemos sobretodo en nuestros mayores, que otorgan el poder de curar a un medicamento, incluso a la figura del médico. Y no cabe en su estructura mental la mínima duda de que tal vez nuestro propio cuerpo tenga la capacidad de autocuración si le dejamos. ¿A quiénes en el colegio os han hablado de esta idea? ¿Quién tiene la suerte de tener una educación en casa basada en esta creencia? Es difícil aceptar que tenemos esta facultad sobre todo porque significa admitir que yo tengo la responsabilidad, que la pelota está en mi campo, y que el trabajo lo tengo que hacer yo mism@. Significa cambiar, reconocer errores, cortar con hábitos, dedicarse tiempo, evolucionar, transformarse y eso cuesta. No todo el mundo está dispuesta a ello. Se necesita mucho fuerza de voluntad, disciplina, autoconocimiento, autocontrol, poder de decisión, capacidades que podemos desarrollar si las ejercitamos, especialmente desde niños.

Pero esto, al negocio montado alrededor de la medicina, sobretodo la convencional, no le interesa que se conozca, y ejerce su poder sobre los gobiernos para que todo siga igual. Sesgan la información que nos llega, nos dicen lo que queremos oír, nos hacen dependientes de “efectivos” productos, tratamientos que nos curarán y lo único que están consiguiendo es que nos convirtamos en dependientes de ellos para sentirnos bien y, tal vez, sanar. Pero lo que en realidad están haciendo es interferir en el proceso de curación de la enfermedad o dolencia y retardar la propia recuperación, convirtiéndose muchas veces en crónica e irreversible.

Y es que saben muy bien cómo hacernos caer. Aparece la imagen de alguien enfermo, o dolorido. Nos dicen: “Tómate esto y adiós al dolor o al malestar”. Y enseguida nos muestran imágenes de gente feliz y sana. Con un poquito de poder que le demos a la publicidad, al menos nos hacen planteárnoslo: “Yo quiero encontrarme así de bien y así de rápido. Tengo que probarlo”. Os invito a que observéis durante unos días los anuncios de medicamentos, analizando un poco los recursos de que utilizan, el marketing, cómo nos venden los productos. Las empresas gastan millones en publicidad y buscan a los mejores publicistas del mundo para convencernos.

Por otro lado, considero que la figura del médico está un poco trastocada en la sociedad actual. Hay bastante distancia con la visión de Hipócrates.

Hipócrates es considerado el padre de la medicina moderna, convencional, en la que está basada nuestro sistema sanitario.

Una de las ideas en que se basaban sus enseñanzas es el hecho de que siempre es mejor prevenir las enfermedades. Para él era necesaria la presencia del médico no sólo cuando apareciera la dolencia sino que de manera permanente fomentara la autoconservación de la salud. Conocemos esa famosa frase de “Más vale prevenir que curar”.

Y en cuanto al tratamiento, destacaba el poder curativo del propio cuerpo y consideraba que el médico debía colaborar con su fuerza interna para devolver la salud al enfermo.

Insistía en la importancia del “no daño”. Él enseñaba que el facultativo debía tener dos cosas presentes ante las enfermedades, ser útil y/o al menos no perjudicar. Y dado que existe esta capacidad natural de la autocuración, el médico sólo tiene que limitarse a hacer un diagnóstico y un pronóstico acertados y proporcionar las condiciones ambientales adecuadas para que la autocuración se produzca.

También recalcaba el curar de la forma más simple posible. Enseñaba que obtener la curación es lo importante y que si hubieran varias formas de alcanzarla se debía escoger la menos ostentosa.

Otra idea en la que se basaba y con la que también estoy totalmente de acuerdo es que la dietética, nuestra alimentación, es “la base de la terapéutica hipocrática para todas las enfermedades y necesaria para la aplicación de otras intervenciones como la fisioterapia, kinesioterapia, farmacoterapia y cirugía. Seguro que nos suena la frase “Que la dieta sea tu alimento y el alimento tu medicina”.

Nos falta lo más importante y es la confianza en que esto es así. Confiar y creer en que el propio cuerpo tiene está capacidad. Nos es difícil cambiar nuestra estructura mental pero porque nos cuesta cambiar en cualquier ámbito. Un cambio nos supone un esfuerzo que a veces no queremos hacer. Y esto es una de las causas por las que enfermamos, nuestra resistencia al cambio y a la aceptación.

¿Qué hacemos cuando sentimos un dolor de cabeza? Cuando es leve y el cuerpo nos empieza a avisar, semáforo amarillo, igual descansando se nos pasaría pero no, no le hacemos caso y seguimos con nuestro ajetreo, y se convierte en un dolor fuerte. El cuerpo nos vuelve a avisar : “Cuidado que te estás pasando, semáforo rojo”. Y ¿qué hacemos? ¿Parar? ¿Descansar? Nooo. Nos tomamos una pastilla y nos decimos: “Un analgésico, que esto lo para, ¡lo cura!”, y seguimos con nuestras obligaciones. ¿Cuántos habéis hecho esto en algún momento de vuestra vida? Si esto lo estamos haciendo día si día no, o todos los días, al final el cuerpo te avisará con algo más importante, te pedirá parar. Y si no te paras, el cuerpo lo hará por ti en un intento de curarse.

Sentimos fiebre y ¿qué hacemos? “Hoy me voy a cuidar, voy a quedarme tranquilita en casa”. Nooo. Nos vamos al médico a que nos recete algo o tomamos de lo que tengamos en casa. Y me diréis: “Es que tenemos responsabilidades. Tenemos trabajo. No es tan sencillo”. Y tenéis toda la razón. Nuestra sociedad está montada así. Son pocos los afortunados que pueden faltar un día a su trabajo y no tener problemas. Pero seguro que podemos intentar quitarnos alguna responsabilidad menor y dedicarnos tiempo a nosotros para descansar y dejarle al cuerpo energía para recuperarse. La fiebre es un mecanismo de curación, de limpieza, cuando nuestro cuerpo tiene que gastar mucha más energía que en un molesto dolor de cabeza. Y ¿qué hacemos? Cortarla. Cortar ese proceso. ¿Cuántas veces a nuestros niños les hemos dado, o nosotros mismos hemos tomado, algo para bajarla? Pues hemos cortado ese mecanismo de autocuración y si lo seguimos haciendo, y a menudo, al final el cuerpo se colapsará. Llegará a un punto en el que ya no se pueda regenerar. Dará comienzo la degeneración y ya no habrá solución externa que valga, ni siquiera interna.

Pero tenemos miedo. “¿Cómo voy a dejar a mi niño con fiebre? ¿Y si se pone o me pongo peor? Mejor cortarlo a tiempo”. ¿Os reconocéis? Yo era así. Me hacía un corte, y enseguida buscaba mercromina, o yodo que es más común hoy en día. Que me quemaba, una cremita. Que me dolía la cabeza, un analgésico. Que me dolía el hombro, analgésico y cremita. Que me dolía la garganta, me iba al médico a que me recetase antiinflamatorio. Que tenía síntomas de gripe, “Voy a todos tomarme un antibiótico para pararlo cuanto antes, que tengo que ir a trabajar”. O “Para una vez que quedo para salir con los amigos, no me voy a quedar en casa”. ¿Os suena?

Por suerte o por desgracia he pasado por muchos síntomas y enfermedades. Por eso, os puedo hablar desde mi propia experiencia. Y os puedo decir que es posible. Que si le dejas tiempo al cuerpo y creas las condiciones necesarias, el cuerpo tiene la capacidad de curarse solo. Que la mente tiene mucho que ver en este proceso. Que influye la manera en que nos tomemos las adversidades. Que es importante celebrar y disfrutar las alegrías y los logros. Todo esto que os comento nace de la propia vivencia. No es teoría. Lo he vivido y lo vivo. Y lo comparto hoy con vosotros con el propósito de explicaros que hay otra manera, que hay alternativas. Que esas alternativas se pueden combinar con la medicina convencional si todavía no queréis otorgarle toda vuestra confianza a la fuerza de la naturaleza y al poder de vuestro cuerpo. Es una decisión vuestra. Tenéis todo vuestro derecho a elegir.

Os invito a que busquéis información acerca de la autocuración.

Espero haberos aportado algo. Podéis hacer los comentarios o las preguntas que os surjan.

Gracias por leer.

El poder de la autocuración

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Bienestar, Salud

¡Hola a tod@s! ¿Qué tal? Hoy os voy a escribir acerca del Yoga de la Risa. En la entrada Por qué y cómo poner risa en tu vida, os explicaba la importancia de la risa en nuestras vidas y os hablaba un poco sobre el Yoga de la Risa. En esta ocasión, y ya como formadora de líderes del Yoga de la Risa, dedico este post a este beneficioso método, que poco a poco se va practicando cada vez más, para que sepáis más cositas sobre él y terminaros de convencer. 😜

¿Qué es el Yoga de la Risa?

El Yoga de la Risa es un concepto único con el que cualquier persona puede reír sin motivo o razón, sin depender del humor, los chistes o la comedia. Incluso sin necesitad de tener sentido del humor.

Se practica como un ejercicio físico grupal, manteniendo el contacto visual y una actitud alegre, infantil y juguetona, que rápidamente se convierte en una risa franca y contagiosa.

La razón de llamarse Yoga de la Risa es porque combina ejercicios de la risa con ejercicios de respiración yóguica, lo que aporta más oxígeno al cerebro y al cuerpo en general haciéndonos sentir más vitales y saludables.

Está basado en el hecho científico de que la mente no puede diferenciar entre la risa espontánea y una risa ejercitada desde una actitud positiva, obteniéndose así los mismos beneficios fisiológicos y psicológicos.

Este método fue iniciado y creado el 13 de marzo de 1995 por un médico, el Dr. Madan Kataria de la India, y comenzando sólo con 5 personas en un parque de Bombay, hoy son más de miles los Clubs de la Risa en más de 100 países.

¿Por qué el Yoga de la Risa?

Habitualmente la risa surge en la vida diaria de modo esporádico y dura unos segundos, lo que no es suficiente para provocar cambios fisiológicos y bioquímicos en nuestro cuerpo. Con el fin de obtener los beneficios en la salud científicamente probados de la risa, tenemos que reír profundo y continuamente por lo menos durante 15 a 20 minutos. Dado que en el Yoga de la Risa hacemos la risa como un ejercicio, podemos prolongarla el tiempo que queramos.

Por otro lado, en la mayoría de ocasiones, puede que no sea socialmente aceptable reír en voz alta, o reír a carcajadas. El Yoga de la Risa proporciona un ambiente seguro donde poder reír abiertamente en voz alta y de todo corazón sin problemas.

A lo largo de nuestras vidas hay muy pocas razones por las que reír. Esto significa que estamos dejando la risa al azar. Puede surgir la risa o puede suceder a que no. Por el contrario, en el Yoga de la Risa no dejamos la risa a la suerte sino que nos comprometemos con ella. Esto es una garantía para obtener sus saludables beneficios.

¿Qué sucede en una sesión de Yoga de la Risa?

Una sesión típica de Yoga de la Risa está dirigida por un líder o maestro que controla el grupo, da diferentes instrucciones acerca de la risa, la respiración y los ejercicios. Hay cuatro pasos básicos en la sesión: ejercicios de calentamiento, de respiración, de juego y de la risa. Se inicia con ejercicios de palmadas y cantando, seguido de diferentes ejercicios de la risa que ayudan a la gente a reír fuerte y con ganas desde el abdomen. Estos ejercicios se entremezclan con la respiración profunda. El líder anima al grupo a cultivar nuestro niño interior jugando y manteniendo el contacto visual conduciéndolos a la risa verdadera y espontánea o risa franca.

¿Qué beneficios aporta el Yoga de la Risa?

En la vida personal, el Yoga de la Risa nos ayuda a añadir más risa a nuestras vidas y desarrollar un sentido del humor y una sonrisa de manera más natural. Nos hace sentirnos más seguros de nosotros mismos, tener una actitud más positiva, mayor esperanza y optimismo. Cambia nuestro estado de ánimo en cuestión de minutos y con un estado de ánimo bueno, todo nos parece bien y podemos mostrar lo mejor de nosotros mismos en todo momento.

En la vida laboral, nuestro desempeño y rendimiento dependen de nuestro nivel de energía. El Yoga de la Risa aumenta el suministro de oxígeno, no sólo para el cerebro, sino a todo el cuerpo lo que nos hace trabajar mejor, con más ganas y ser más eficientes.

En cuanto a nuestra salud, el Yoga de la Risa es un poderoso entrenamiento cardiovascular. De hecho, 10 minutos de carcajadas equivalen a 30 minutos en una máquina de remo. Se trata de un ejercicio único con el que se trabaja a nivel físico, mental y emocional al mismo tiempo. Tiene, por lo tanto, todos los beneficios de la práctica de una actividad física, fortaleciendo el sistema inmunológico, reduciendo los efectos negativos del estrés y manteniendo el corazón saludable, entre otros. Se trata de un poderoso antídoto contra la ansiedad y la depresión.

En la vida social, la calidad de vida y satisfacción, no depende de la cantidad de dinero, poder, posición y éxito que se tiene, sino de la cantidad de gente con la que tenemos una relación de cariño y podemos compartir. Esta apreciación y reconocimiento nos ayuda en nuestro desarrollo emocional. El Yoga de la Risa genera una energía positiva, que enseguida conecta a la gente y ayuda a hacer amigos con facilidad.

A nivel personal, el Yoga de la Risa te enseña a mantener el ánimo alto cuando te enfrentas a los retos de la vida. Se promueve una actitud mental positiva para ayudarte a lidiar con situaciones negativas y tratar con personas difíciles de una manera adecuada a cada situación.

Uno de los objetivos del Yoga de la Risa es la de promover la paz mundial mediante la risa. Nuestro fin es la de proporcionar bienestar, alegría y paz en el mundo a través de la risa. El Doctor Madan Kataria dice: “Cuando ríes cambias y cuando tu cambias el mundo cambia a tu alrededor”.

Espero que os haya gustado. Si estáis interesados en probarlo, buscad en Internet y en las redes. Hay líderes del Yoga de la Risa por todo el mundo.

Gracias por leerme. Gracias por seguirme. Gracias por estar ahí.

¡Hasta la próxima! 😘

Yoga de la Risa, una experiencia que cambia vidas

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Personal

Fátima Pastor_Charice Wellington

¡Hola a tod@s! ¿Qué tal estáis? Hoy comparto con vosotr@s este texto que ya hace más de dos meses que escribí, acerca del viaje a Glastonbury que realicé en junio de la mano de Ocyo, por si algun@ de vosotr@s está dudando en hacerlo y os es de ayuda.

Día 1

11:15. Me hallo en el aeropuerto, esperando al resto de los componentes del grupo con los que mi marido y yo vamos a emprender lo que nos han dicho que será un viaje inolvidable. Y escribo estas notas primero para mí, por tener un recuerdo material de mis vivencias, y en segundo lugar, para compartir la experiencia por si, como siempre explico, puede que le resuene a alguien y le anime a decidirse a vivirla.

Llevo la maleta cargada de ilusión y es que me dirijo a Avalon, tierra de hadas y otros seres inmateriales, que viven en otras dimensiones, donde la gente considera la naturaleza como sagrada porque ella es nuestra casa, la que nos da el alimento y los recursos necesarios para vivir.

Avalon se sitúa en Glanstonbury, en la región inglesa de Sommerset, al sur de Inglaterra. Se habla de una isla, la Isla de Avalon, y aunque hora no es isla, se dice que en la antigüedad en toda esa zona había agua, ahora drenada para el uso del hombre. Es una tierra donde la leyenda coexiste con la realidad en maravillosa armonía. Donde la magia se encuentra en cada rincón y la energía se siente de manera más intensa. Esto es lo que he leído y oído pero voy a comprobarlo por mí misma.

Me dirijo allí con el corazón preparado para todo lo que esta experiencia me vaya a  aportar a nivel de crecimiento personal.

Estas son las notas que escribí en el trayecto de  avión a Bristol. Hoy, ya en casa, puedo deciros que el viaje cumplió mis expectativas y las superó.

Visitamos Stonegenhe, lugar que me había cautivado desde pequeñita y que ahora considero todavía más especial. Descubrimos Avebury, otro conjunto megalítico menos conocido, la tumba neolítica de West Kennet Barrow y la fascinante cuidad de Glastonbury, con el precioso Charice Well, la magestuosa Abadía, la imponente colina de Tor,…, lugares cargados de energía y de magia.

Fue una experiencia inolvidable. Aunque eso no sería así si no fuera por las dos personas que en todo momento nos acompañaron y nos guiaron, Griselda Tolla, que ha sido responsable de Culturas Ancestrales en UNESCO, y Morgaine, sacerdotisa de Reclaimig en España. Cada una de ellas nos dio su visión, Griselda la religiosa, como experta en Cristianismo antiguo, y Morgaine, la pagana, como sacerdotisa de Avalon. El ir acompañados y guiados por ellas hacía más especial la experiencia. Desde aquí mi agradecimiento por su profesionalidad, amabilidad, generosidad y sabiduría trasmitidas. Se nota la experiencia de ambas en acompañar a grupos en viajes de este tipo.

Hace unos días que estoy aquí pero siento que también estoy allí, en Avalon, paseando por Charice Well, sentada en el césped de la abadía viendo como el sol se pone, o reviviendo la sensación de dicha al llegar a lo más alto de la colina donde se encuentra Tor.

Podría extenderme más pero mi intención con ese post era que quedara como recordatorio y como aportación para que conociérais un poco más de estos maravillosos lugares.

Espero que os haya gustado.

Podéis dejar vuestros comentarios o preguntas.

¡Hasta el próximo post!

¡Gracias a tod@s!

Gracias

Glastonbury, lugar de hadas

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Salud

¡¡Hola a tod@s!! 😃¿Qué tal estáis? En primer lugar quiero agradecer a tod@s los que os habéis suscrito al blog. Es difícil, con tanta gente que escribe, ser elegida para ser leída. Gracias, gracias, gracias. Hoy os quiero hablar de la risa, de lo bueno que es soltar unas carcajadas, y animaros a que la incorporéis como hábito saludable en vuestras vidas.

Os invito a que hagáis primero un ejercicio de toma de conciencia. Pensad por un momento en el día de ayer y recordad. ¿Reíste en algún momento? ¿Durante cuánto tiempo?

La risa está en la esencia del ser humano. Aprendemos a sonreír y reír por imitación a nuestros padres y ya se instaura en nuestra vida para siempre.

Y son tan numerosos los beneficios, tanto fisiológicos y psicológicos, que aporta que se dice que es una de las mejores medicina. Para mí, lo fue y lo sigue siendo. Disminuye el insomnio, mejora el riego sanguíneo, previene infartos, es un relajante natural, alivia el estrés, es un analgésico natural, y mucho más.

Al reír segregamos sustancias químicas, como las endorfinas, que son las que causan la sensación de bienestar, por su efecto analgésico, además de combatir el envejecimiento y el estrés y reforzar el sistema inmunológico.

Por ello es que se produce una recuperación más rápida en los pacientes que incorporan la risa como terapia complementaria al tratamiento médico.

La risa te aporta, también, a nivel mental y espiritual. Te trae al presente. Mientras ríes no puedes estar en el pasado o en el futuro. Estas viviendo sólo el ahora. Es como el Mindfulness, del que os hablaré en otra ocasión por si os interesa incorporarlo a vuestros hábitos. Ya sabéis que soy defensora de los hábitos saludables.

Es una estupenda terapia en momentos de decaimiento. La risa despierta la felicidad y la alegría, sentimientos que forma parte de nosotros, para unos más escondidos que para otros, pero que están también en nuestra esencia. Sólo hay que buscar en nuestro interior para encontrarlos. Es cuestión de intención.

Pero para conseguir experimentar todos estos beneficios los expertos nos dicen que tenemos que estar al menos de 10 a 15 minutos seguidos riéndonos y a carcajadas.

Sin embargo, en pocas ocasiones en la vida se dan las condiciones para reír y si lo hacemos, lo hacemos durante poco tiempo. Pocas cosas hay que nos provoquen risa en nuestro día a día a no ser que las busques, como ver algún vídeo o programa de humor, escuchar chistes o asistir a algún espectáculo con comedia.

Además, solo algunas de esas ocasiones llegamos a reír a carcajadas y, cuando lo hacemos, como que parece que no deberíamos. Tal vez por empatía hacia una sociedad que parece no estar en su mejor momento según algunos.

No sé si alguno de vosotros tiene como yo la risa fuerte y ha sentido la necesidad de esconderla. En muchas ocasiones sí que ha sido por respeto. Pero otras han sido por vergüenza a llamar la atención o por lo que pensaran de mí. Cuantas veces me ha pasado estar con gente que no me conocía, oírme reír y preguntar si es que iba borracha. Hasta que un día dije: “Basta, esta es mi risa. No la voy a esconder más.” La acepté y desde entonces la dejo salir, me dejo oír, y me encanta porque la gente se contagia. Aunque todavía hay momentos en que la tengo que aguantar y controlarla.

Investigando sobre cómo activar y mantener mi sistema inmunológico fuerte fue que encontré que reír era una de las cosas que podía hacer para mantenerlo en perfecto estado.

Cuando descubrí que la risa podía ayudarme en mi sanación, me dije a mi misma que no pasaría ni un día de mi vida que no riera. Todos los días buscaba algo de humor, en YouTube sobretodo, y reír unos minutos cada día. Y cuando estaba con gente siempre buscaba la broma para hacer reír y poder reír yo. 😀

En mi época de profesora de matemáticas hice algún taller de risoterapia que organizaban para profesorado. Quería llevarlo al aula. Y lo llegué a utilizar en mis clases, sobretodo en las horas de tutoría. A l@s alumn@s les encantaba.

Cómo sé lo bueno que es reír, cuando empecé a trabajar como instructora de Pilates, en algunas ocasiones les hacía un poquito de risoterapia con ejercicios que aprendí en aquellos talleres. Aunque no lo hacía muy a menudo porque mis alumnos vienen a practicar Pilates y además porque durante las clases no es raro que hallan momentos de risa espontánea por alguna situación graciosa. A l@s alumn@s les gustó y algun@s de ell@s me lo pedían:”A ver cuando hacemos más ejercicios de risoterapia que nos viene muy bien. Lo necesitamos.” Y en un momento en el que tuve un poco de tiempo libre, me puse a buscar más formación sobre el tema. Fue entonces cuando encontré el Yoga de la Risa del que os voy a hablar un poco por si a alguno de vosotros os resuena y queréis probarlo, incluso convertiros en líderes como hice yo.

El Yoga de la Risa es un concepto nuevo que consiste en ejercitar la risa sin necesitad de tener sentido del humor, y sin necesitar de un motivo ni depender de comedia, de chistes o de situaciones de humor.

La sesión se comienza manteniendo el contacto visual con los compañeros si lo practicas en grupo, riendo con una actitud alegre, juguetona e infantil, hasta convertirse en una risa franca y contagiosa.

Se llama Yoga de la Risa porque combina ejercicios de la Risa con la respiración yóquica, llevando más oxígeno al cerebro, lo que te hace sentirte más saludable y vital.

Está basado en el hecho científico de que la mente no diferencia una risa espontánea de una risa ejercitada, por lo que conseguimos los mismos beneficios tanto físicos como psicológicos.

Este método nació en la India, el 13 de marzo de 1995 y fue creado por un médico, el doctor Madan Kataria, que comenzó a practicarlo en un parque de Bombay con sólo cinco personas y a día de hoy son más de mil los clubes de la risa en más de 100 países.

Como ya he comentado, en pocas ocasiones nos reímos y si lo hacemos es, normalmente, durante unos segundos. En las sesiones de Yoga de la Risa tienes un espacio en el que puedes reír a carcajadas sin que nadie te juzgue y estás el tiempo suficiente para obtener los beneficios.

Se trata de un ejercicio aeróbico, ya que al reír son más de 400 músculos los que movemos, y lo puede hacer cualquier persona, adaptando los ejercicios. ¡Cómo el Pilates!😉

Ya lo he incorporado en alguna de mis clases y hemos dado algún taller y ha gustado mucho. Al principio cuesta soltarse. La vergüenza hace de las suyas. A las personas tímidas les cuesta más pero luego te sueltas, se te contagia la risa de los demás y pasas un rato de lo más divertido. Además tienes una sensación como si hubieras salido a correr o a una caminata intensa. ☺️

El Yoga de la Risa ha sido un descubrimiento para mí e incluso, si tengo ocasión, me formaré como formador de líderes. La verdad es que Javier Ruiz, que aparece en la foto, es un magnífico profe y una maravillosa persona. Tuve que viajar hasta Alfacar, Granada, donde Javier da la formación, pero mereció la pena.

Para terminar, comparto con vosotr@s una cita de Charles Chaplin que dice que “Un día sin reír es un día perdido”. Lo tengo como mantra desde hace ya muchos años y espero que en adelante sea vuestro también.

Bueno, ¿qué os ha parecido el tema? ¿ Os gusta reír? ¿Pensáis, como yo, que la risa es necesaria? ¿que debería estar más presente en nuestra vida? ¿Cuánto a menudo reís? ¿Conocíais ya el Yoga de la Risa?

Si alguno de vosotros quiere más información sobre algún tema de los que menciono, pedídmela. Aquí en comentarios o por privado. Podéis encontrar también información sobre el Yoga de la Risa en www.laughteryoga.es.

Por cierto, el significado de las siglas de ARCO, ya lo comenté en algún otro post, es Ama, Ríe y COmparte. La risa es esencial en nuestra vida así que tenía que estar presente en este proyecto. Del amor y del compartir os escribiré en otra ocasión.

¡¡¡Nos vemos en el siguiente post!!!

¡¡¡No os olvidéis nunca de reír!!!

¡¡¡Gracias!!!

Por qué y cómo poner risa en tu vida

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Coaching

¡Hola a tod@s! ¿Qué tal va vuestra vida? ¿Os están sirviendo mis aportaciones? Espero y deseo que sí. Tengo que confesar que todavía tengo un poco de vergüenza a la hora de escribir, pero sé que lo mejor que puedo hacer es seguir escribiendo, mostrándome tal como soy y compartiendo lo mejor de mí.

He estado dándole vueltas al tema de este siguiente post y, aunque tengo otros temas pendientes, he decidido dedicarlo a la paz. Estos últimos años la he estado trabajando mucho con los demás pero, sobretodo, conmigo misma. La verdad es que llevo más de media vida en busca de un estado de paz que me permitiera vivir sin sufrimiento y hoy quiero compartir algunas ideas que me han ayudado y con las que he conseguido llegar a experimentar y poder vivir en esa paz, incluso en situaciones difíciles.

No sé si alguno de vosotros, supongo que sí, está o ha estado en esa búsqueda de sentirse en paz. Tal vez, como en mi caso, porque se ha encontrado en un momento de su vida en que todo era lucha, cada segundo del día, con todo lo que le rodeaba e incluso consigo mismo y ha intentado salir de ahí. Se trata de una situación muy dolorosa sobretodo cuando te das cuenta de que estás haciendo sufrir también a los que están a tu alrededor. Hasta que un día consigues acumular energía y comienzas a investigar, probar con diferentes técnicas, desde diferentes ámbitos, físico, mental, emocional, espiritual, energético, y poco a poco todo se va relacionando y va produciendo su efecto.

He buscado la palabra paz en el diccionario y se define como “situación o estado en que no hay guerra ni lucha entre dos o más partes enfrentadas”. La palabra paz proviene del latín pax (pacía) que significa acuerdo, o pacto.

Y, ¿cuándo he conseguido experimentar la paz? Pues cuando he dejado de luchar contra mi y contra lo que era inevitable. Cuando he firmado un pacto conmigo misma de que nada ni nadie, y en especial yo misma, me va a hacer perder ese estado de paz. Eso no significa que dejen de producirse situaciones no deseadas en mi vida, sino que las afronto con aceptación y responsabilidad.

Para mí la paz, nace de nuestro interior. Si no hay paz en nosotros es imposible estar en paz con el resto del mundo, con lo que sucede en nuestra vida. Si cada uno de nosotros buscáramos y trabajáramos por estar en esa paz interior, la paz universal sería posible. Todos formamos parte de un todo, de una sociedad, y si cada parte de ese todo vive en paz con las demás partes, no hay cabida para la guerra. La paz es la ausencia de guerra, de pelea y no está en la esencia del ser humano pelear, sino dialogar y llegar a consensos. Para eso somos poseedores del raciocinio y del don de la palabra, que nos diferencia del resto de las especies, aunque no lo utilicemos como debiéramos.

¿Cómo se llega a sentir esa paz?¿Cómo encontrar la paz interior? Sentirse en paz es estar bien con uno mismo, con lo que hace, aceptando lo que vive, las experiencias que le van tocando vivir. La paz es rendirse a lo que es, a lo que sucede. Cuando estoy en paz, ante la situación que no es justa, por supuesto que no estoy de acuerdo con ello, pero acepto que es así como está sucediendo, acepto lo que está pasando y no peleo. Estar en paz significa que no lucho y me rindo a lo que hay.

Sin embargo, tenemos la errónea concepción de que rendirse es claudicar, resignarse, perder la razón. Pero rendirse no es resignarse. La resignación es frustración, de que no voy a ganar la batalla, de que no va a suceder como querría,… Cuando me resigno, hay una parte de mí que espera la oportunidad para continuar con la pelea, que espera el momento para contraatacar. Quiero seguir luchando y peleando. Pero ahí no hay paz.

Rendirse no es darle la razón al otro sino que, haga lo que haga, no va a afectar a mi estado de paz interior. No voy a buscar pelea. Y eso no significa que me de igual todo. No significa ser débil o no tomar acción. No es ser pasota. Es aceptar y tratar de buscar la mejor solución posible sin que haya lucha, sin que haya malestar. Me adapto a lo que es, acepto lo que hay. Resuelvo los conflictos de una manera pacífica en la medida que puedo. Porque, ¿cómo te sientes durante una discusión? ¿Verdaderamente te sientes bien cuando estás peleándote con alguien o a disgusto por alguna situación? Pues puedes evitarlo. Está en tu mano. Si es algo importante, si tu vida, tu integridad física, depende de ello, lucha, pero si no, ríndete.

Otro malentendido es que para estar en paz todo a nuestro alrededor tiene que estar bien, como nosotros queremos. Si hay algo que no nos gusta nos es imposible estar en paz, lo que nos genera vivir en un estado de continuo sufrimiento. Y para intentar sentirla pensamos en irnos de viaje, de retiro, alejarnos de la situación o las personas que consideramos nos la quitan. Pero ahí donde vamos no hay nada que me moleste. La verdadera paz es, en mi día a día, en medio del caos, de todas mis responsabilidades, dejar de luchar contra todo, decidir no comenzar ni continuar ningún tipo de cruzada contra nada ni nadie, aceptando lo que es.

Hoy también os propongo un ejercicio. Piensa en algo de tu vida que no te guste como está sucediendo. Observa como peleas contra esa situación. Date cuenta de cómo tu mente pelea tratando de buscar una solución, tratando de que ese aspecto de tu vida cambie. Toma consciencia de cómo te hace sentir esa pelea, de si es una sensación agradable o desagradable. Date cuenta de que si ahora te pido que dejes de luchar por ello, hay algo en ti que no quiere parar esa pelea. Puede que sea un orgullo, de “no me da la gana de rendirme, tengo la razón y el otro no”. O tengas miedo de que si te rindes, las cosas no vayan a solucionarse. Hay algo en ti que te impide dejar de pelear. Y es que cuando peleamos una situaciones lo que se produce es más sufrimiento, más malestar. Se puede llegar a generar odio, e incluso autoodio si la lucha es con uno mismo y eso, os aseguro, no es nada sano. ¿Te reconoces?¿Sí? Y, ¿quieres seguir en ese estado de lucha el resto de tu vida?

Sé que hay una parte de vosotros que no quiere rendirse. Yo he pasado por ahí. Os entiendo. Sé lo que es no querer dar el brazo a torcer. Incluso hay veces que peleamos con enemigos inexistentes, en situaciones que ni tan siquiera han sucedido y nos montamos nosotros mismos una película que luego cuando sucede no es, en absoluto, tan grave como habíamos imaginado. Pero, ¿quién es el que ha estado sufriendo para nada? O, no nos gusta nuestro físico o nos negamos a estar enfermos. Sé lo que es no querer aceptar una situación. Tenemos la idea de que rendirse es de débiles, de fracasados, de que si me rindo las cosas no van a cambiar y tenemos miedo a que no cambien. Pero la realidad es que si algo no tiene solución por mucho que pelee no la tendrá y si algo la tiene será más fácil encontrarla desde la paz que desde la lucha.

Si estás en paz contigo mismo y vives esa sensación, llega a ser tan placentera que no dejas que nada ni nadie te saque de ese estado. No discutes, no juzgas, solo das tu opinión sin pretender imponerla aunque sepas que tienes la razón y el otro está equivocado. Confías en que de alguna otra manera, tarde o temprano, la otra persona se dará cuenta de ello.

Cuando se consigue encontrar esa paz interior ya nada de lo que pasa en el exterior te afecta negativamente. Aceptas, te rindes, y fluyes con lo que hay. Pero, como he comentado en otros posts, no es quedarte de brazos cruzados sin hacer nada, sino hacer todo lo que esté en tu mano y después rendirte a lo que no depende de ti.

Desde la paz, te das cuenta de que las metas no se consiguen peleando sino esforzándote. Se trata de ir a por ellas sin luchar contra las circunstancias y contra los demás. Es entonces cuando sientes un gran alivio porque no tienes que estar peleando por todo, no tienes que tener siempre la razón, no tienen que ser todas las cosas cómo y cuando tú quieres. Alcanzas una serenidad y una tranquilidad internas que te permiten disfrutar más relajadamente de todo lo que la vida te ofrece.

El estado de paz es una elección. Yo elijo paz. Y tú, ¿qué eliges?

Espero que os haya aportado.

¡¡¡¡Paz a tod@s!!!!

¡¡¡Un abrazo!!!

¡¡Gracias!!

Y tú, ¿eliges paz o lucha?

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Coaching

¡Hola a tod@s! ¿Qué tal estáis? Me gustaría preguntaros si disfrutáis de lo que tenéis y/o sufrís por lo que queréis.

En otro post anterior, el de Y tú, ¿cómo quieres vivir tu vida?, os hablé de hacer cambios. Me refiero a cambios importantes. Esos que nos planteamos cuando una voz en nuestro interior nos dice que algo en nuestra vida no va bien, nos sentimos insatisfechos y tenemos la necesitad de modificarlo, ya sea trabajo, casa, pareja,… En aquel momento os animaba a que si verdaderamente así lo sentíais, buscarais la mejor manera para que ese cambio se produjera y os pusierais a ello. Os aconsejaba que no lo fuerais posponiendo y que empezarais a moveros aunque fuera con pequeños pasos, persistiendo, hasta conseguir aquello que anhelabais.

Hoy os escribo para haceros reflexionar sobre lo que tenemos y ver si hay algo que realmente queremos cambiar. Si el cambio en el exterior es la mejor opción o verdaderamente lo que convendría es una transformación más a nivel interior.

Me alegra y agradezco el poder afirmar que cada día son más las personas que conozco y con las que comparto mi vida que, como yo, valoran lo que tienen y lo cuidan, sin que eso signifique que no tengan aspiraciones y luchen por alcanzar sus sueños. Sin embargo, todavía hay gente que vive obcecada en lo que no le gusta, en lo que le falta, en lugar de reconocer y darle valor a todo lo que posee y/o ha conseguido. ¿En qué grupo estás tú?

En esta ocasión no voy a pedirte que hagas una lista pero sí que reflexiones mientras que estés leyendo estas líneas. Lo que vamos a hacer es, en lugar de poner atención en lo que queremos cambiar, enfocarnos en todo lo que forma parte de nuestra vida en este instante y tomar consciencia de ello.

Comienza, primero, pensando en las personas que tienes a tu alrededor, que te quieren, que están ahí cuando las necesitas, que te aprecian aún en la distancia, como son la familia, los amigos,… Recuerda situaciones en las te hayas apoyado en ellos, momentos importantes que hayáis vivido juntos, aunque no sean del todo agradables.

Piensa, también, en todas las personas que te ayudan de alguna manera en tu día a día, pudiendo ser el jefe que te da trabajo, el cliente que te permite desarrollarte profesionalmente, aquel que te vende la barra de pan, el que te prepara el café y la tostada que vas a disfrutar, el barrendero o el reponedor del supermercado. No te dejes ninguna.

Recuerda todas esas personas que te quieren y aquellas que trabajan para que tu vida sea más fácil y date cuenta de que hay mucha gente por la que dar las gracias.

Pon tu atención ahora en lo que posees. Si tienes una casa donde habitar, una cama cómoda donde dormir, ropa para vestirte, alimento con el que nutrirte,… Todo lo que utilizas en el día a día y que te permite vivir tu vida. También aquí tenemos mucho que agradecer.

Lo que estoy intentando con esto, es que reflexiones y valores todo lo que tienes, porque muchas veces no nos damos cuenta de ello. A veces vivimos con la continua sensación de que nos falta algo, nos enfocamos en ello y eso no nos deja disfrutar plenamente de lo que poseemos y de las personas que tenemos a nuestro lado. Deseas, por ejemplo, una casa diferente, más grande, en otro lugar,… Y está muy bien tener aspiraciones, pero, ¿vas a estar a disgusto hasta que la consigas? O si tu trabajo actual no te llena totalmente. Muévete, encuentra otra opción, pero, ¿vas a vivir infeliz hasta entonces? Encuentra la parte provechosa de la labor que estás realizando a día de hoy. Algo bueno te aporta seguro.

Y por último está el que quisiéramos ser más altos, vernos delgados, con otra nariz, con otro pelo, …, y pasamos la vida despreciando nuestro cuerpo sin darnos cuenta. Elige acabar con esta actitud. Comienza a aceptarte y quererte cómo eres. Agradece, aprecia, el tener ojos para ver, manos para tocar, pies y piernas que te permiten andar,… Valórate. Permítete ser, con tus rarezas, con tus capacidades. Sé tu mayor admirador. Enamórate de la persona que ves cuando te miras en el espejo.

Te invito a que vivas el momento, disfrutando de ti mismo en los momentos de soledad y de la persona o personas que tengas al lado en los momentos de compañía. Valora toda esa gente que te hace la vida mas fácil y todo lo que tienes y lo que eres. Siente gratitud hacia ello. Y en este punto, con esta sensación, es cuando te puedo decir que es el momento de preguntarte si algo de eso necesita ser cambiado. Y así, si decides hacerlo, lo harás desde la gratitud y el deleite y no desde la insatisfacción y el descontento. Verás como el camino hasta conseguirlo será menos árido. Serás capaz de disfrutar de él desde la sensación de tener lo que precisas en cada momento, viviéndolo no desde la falta sino desde la plenitud.

Quería escribiros sobre este tema porque a veces sentimos que lo que tenemos no nos gusta y nos sentimos infelices, otras nos obcecamos en una meta, en algo que queremos conseguir, que parece que nunca llegará y ello nos hace vivir en una continua insatisfacción que no nos deja disfrutar del presente, de las relaciones y lo que en este momento sí poseemos. Esto provoca que en nuestra vida haya sufrimiento y malestar cuando, en realidad, todo podría ser más fácil y agradable.

Pero, como siempre digo, la manera en que lo vivamos está en nuestra mano. Los cambios se tienen que producir. Por supuesto. Estamos, aunque no queramos, en continuo cambio. La vida es cambio, es movimiento. El agua estancada se pudre. Así que, aceptemos los cambios que tengan que venir, vivámoslos con paciencia y serenidad, eligiendo la creencia de que serán seguro para mejor, aunque en ese momento no seamos capaces de verlo, agradeciendo y valorando todo de que tenemos, nuestras experiencias vividas, en definitiva, el estar y sentirnos vivos.

Espero os haya gustado y que os aporte. Aquí estoy si creéis que os puedo ayudar en este tema.

A disfrutar que son dos días!!!

Gracias!!!

Tener y querer, disfrutar o sufrir

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Coaching, Salud

¡Hola! ¿Qué tal estás? Continuamos con los propósitos y en esta ocasión voy a hablarte sobre hábitos saludables. Así que este post va a interesar si te preocupa tu bienestar y quieres hacer algunos cambios en tu día a día para sentirte mejor.

Te propongo diez hábitos que personalmente he conseguido incorporar en mi vida y que han hecho que gane en salud y en bienestar. A ver si te gustan y decides incorporarlos a la tuya. En un próximo post te daré algunas herramientas que te ayuden a hacerlo.

Los hábitos son esas costumbres, rutinas, que tenemos en nuestro día a día. Algunas las hemos heredado de nuestros padres, otros las hemos ido adquiriendo a lo largo de la vida y muchas veces ni nos planteamos si son adecuadas o están afectando negativamente a nuestro bienestar, si en realidad las hacemos porque hemos experimentado que nos benefician o porque nos han dicho que son buenas para nuestra salud.

Así que antes de seguir te propongo hacer un ejercicio. Apunta o piensa en todas las rutinas que haces en un día cualquiera, como, por ejemplo, lavarte los dientes, ducharte, etc. Date cuenta de ellas. Después, haz lo mismo con otras que hagas a lo largo de la semana como, por ejemplo, si haces ejercicio físico, alguna actividad de ocio, etc. Toma también conciencia de estas. ¿Hay alguna que consideres que no te esté beneficiando? ¿Por qué la haces? ¿Cuál querrías eliminar? ¿La podríamos cambiar por otra más saludable?

Teniendo esto en mente pasaré a explicarte, en primer lugar, una serie de hábitos que se considera que aportan beneficios si los realizas todos los días. Fíjate cuáles de ellos ya los tienes incorporados en tu vida y cuáles te gustaría incorporar.

1. Duerme entre 7 y 8 horas 😴

Es fundamental para la salud, ya que es durante ese tiempo que el cuerpo aprovecha para regenerarse. Debes cuidar que esas horas de sueño sean de calidad y ahí es donde en la mayoría de ocasiones está el problema. Poca gente duerme toda la noche seguida y muchos son los que necesitan ayuda para poder dormir. Os daré algunas pautas por si tenéis problemas de sueño en otro post.

2. Bebe agua🚰

Es importante ingerir la cantidad suficiente para estar hidratados. La medida depende de la persona. Hazlo cuando sientas una ligera sensación de sed. No esperes a estar sediento ya que eso significa que has empezado a deshidratarte y no es bueno para la salud. Ten en cuenta que lo que necesitamos es agua, no la sustituyas por otras bebidas. Y también que si en tu alimentación incorporas verduras y frutas, necesitarás tomar menos. Hazlo fuera de las comidas.

3. Toma el sol 🌞

Recibir los rayos solares todos los días nos proporciona muchos beneficios. Debemos tomarlo al menos 20 minutos. Nos ayuda a sintetizar la vitamina D. Intenta que te tome directamente, en la mayor cantidad de piel posible. Evita las horas de mayor radiación. Procura que sea a primera hora o a última del día. Si además lo puedes hacer mientras das un paseo mejor y si tienes la suerte de hacerlo en plena naturaleza multiplicarás los beneficios.

4. Haz ejercicio cardiovascular 🚵‍♂️

Es conveniente hacer todos los días un poco de ejercicio que active tu corazón. Y es preferible que se haga a diario a concentrarlo en un día o dos por semana. Aunque, mejor eso que nada. Sólo que conseguirás mayores beneficios si lo haces todos los días.

5. Practica ejercicios de fuerza y de estiramiento 🤸‍♀️

Es importante que realices trabajo muscular todos los días. Activar y estirar toda tu musculatura a diario va a mantener en buen estado la contractibilidad de tus músculos evitando molestias y lesiones. El yoga y, por supuesto, el Pilates son dos de las mejores opciones. Por si te interesa el tema del ejercicio, aporto más información en el post Tu propósito es … ¿hacer ejercicio físico?.

6. Haz meditación 🧘‍♀️

Deja momentos en el día para estar contigo, en soledad, meditando. No hace falta mantener una posición imposible o estar una hora. Busca un lugar en el que sepas que no te vayan a molestar por unos minutos o el tiempo del que puedas disponer. Silencia el móvil y busca una postura cómoda. Mejor sentado que acostado. Y si no tienes claro que hacer, te propongo un ejercicio sencillo. Cierra los ojos si puedes o mantén la mirada baja y pon atención en tu respiración. Percibe la posición en la que te encuentras, y nota el aire que inhalas y exhalas. Permanece ahí, observándote. Puedes ponerte una alarma en el móvil si lo consideras necesario y empezar con unos 3 o 5 minutos. En un próximo post hablaré más detalladamente de la meditación. Hasta entonces esto te servirá.

Los siguientes hábitos ya no hace falta que los realices todos los días, pero si que te aconsejaría que buscarás tiempo para ellos a lo largo de la semana.

7. Ten contacto con la naturaleza🏕

Acercarte a ella al menos una vez a la semana también te aportará muchos beneficios. Vivimos totalmente desconectados de ella. Vamos de casa al trabajo, del trabajo a casa, nos metemos en gimnasios con aires viciados, o salimos a despejarnos y nos metemos en cines, en cafeterías, restaurantes o pubs. Y todo esto tiene sus consecuencias negativas en nuestra salud. Respirar el aire puro de la montaña, de la playa, estar en contacto directo con la Tierra 🌏 y no a metros de distancia, en edificios, tienen sus efectos positivos a nivel físico y mental. Si pudiera ser todos los días mejor. Y si vives en la ciudad busca al menos algún parque con árboles.

8. Mantén relación con tus seres queridos👨‍👩‍👧‍👦

Busca momentos para estar con los amigos y/o con la familia. No tengas relación con ellos sólo mediante la tecnología. El contacto directo, los abrazos, las miradas, los besos, la compañía, congratula no solo la cuerpo sino también al alma.

9. Realiza actividades de ocio🎭

Que no sea todo trabajo y responsabilidad. Hay infinidad de posibilidades. Si en tu día a día eres una persona sedentaria sí que te aconsejo que busques una actividad dinámica y, como he comentado antes, mejor si es al aire libre y en contacto con la naturaleza. Aunque lo más importante es que te guste, que disfrutes con ella, porque si no, al final, la abandonarás.

10. Encuentra tiempo para la desconexión 🏝

Determina momentos de descanso, no sólo a lo largo del día, si no también a lo largo de la semana y, en la medida de lo posible, a lo largo del año. Las vacaciones, unos días de descanso, de desconexión son necesarios. Verás como a la vuelta te sientes más animado y rindes mejor.

Hasta aquí los diez hábitos saludables de los que te quería hablar hoy. Si echas de menos tips sobre alimentación es porque los expondré en otra entrada.

Y ahora, reflexionemos. ¿Estas de acuerdo conmigo? ¿Cuáles de ellos ya los tienes incorporados? ¿Podrías incorporarlos todos? ¿Son muchos? Para empezar poco a poco, ¿cuál piensas que sería más fácil incorporar?¿Añadirías alguno otro?

Me encantará leer tus comentarios. Escríbeme cualquier duda sobre el tema.

Espero te haya gustado y te sirva en tu camino hacia un estilo de vida más saludable.

Gracias por leerme!!!

10 hábitos saludables que cambiarán tu vida

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